(2018-07-20) Australia, Sydney: paralizan apertura de incineradora por temor a la calidad del aire

Un plan para abrir un incinerador masivo de residuos en el oeste de Sydney ha sido bloqueado, después de que la Comisión Independiente de Planificación de Nueva Gales del Sur dictaminara que había "incertidumbre" sobre la salud humana y los impactos ambientales.

La planta -la mayor planificada en el hemisferio sur- habría quemado 552.500 toneladas de desechos cada año, generando suficiente electricidad para abastecer a 100.000 hogares. Pero la propuesta del grupo Dial A Dump Industries encontró objeciones por parte de los residentes, los consejos y las autoridades de salud y medio ambiente, quienes estaban preocupados por su impacto en la calidad del aire en la cuenca de Sydney.

La presidenta de la Comisión, la profesora Mary O'Kane, nombró un panel de tres miembros que, tras una consulta pública, se negó a dar su consentimiento al proyecto, adoptando un "enfoque precautorio en la consideración y determinación de los impactos del proyecto en la calidad del aire y la salud humana".

Entre las principales preocupaciones de la Comisión figuraba que los datos utilizados en la modelización de la empresa no eran representativos de los flujos de residuos reales que se utilizarían en el incinerador. También constató que no había pruebas suficientes de que las tecnologías de control de la contaminación fueran capaces de gestionar adecuadamente las emisiones del proyecto, y que había incertidumbre en relación con la calidad del aire y del agua.

Dial A Dump Industries ha argumentado que el proyecto ofrecía una solución tanto a los problemas del vertedero como a los problemas energéticos. En algunas partes de Europa se utilizan incineradores para tratar los residuos. La empresa alegó que se había demostrado que la tecnología y los sistemas de filtración funcionaban para proteger la calidad del aire.

Pero los residentes argumentaron que esta planta era mucho más grande que las de Europa y que su ubicación en la muy poblada cuenca de Sydney era inapropiada y planteaba riesgos para la salud.

Según la empresa, "Más de 400 instalaciones en 35 países utilizan ahora la misma tecnología térmica, que ha sido probada y comprobada como una forma segura y eficiente de generar energía".

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