(2018-11-29) ¿Debemos reducir la sal para prevenir la hipertensión y los infartos? Al contrario, quizás debamos incrementarla

Hemos leído esta entrada de blog y no podemos habernos quedado más preocupados por la de años que llevamos recomendando a hipertensos y cardiópatas reducir la sal en la alimentación, en general.

Lo resumimos:

Desde hace unos años, la sal está catalogada como algo dañino para la salud, con recomendaciones de ingesta máxima de 2.300 mg de sodio diario, y según la American Heart Association, en pacientes con hipertensión, incluso menor de los 1.500 mg/día de sodio. Se basan en este razonamiento:
Sal = retención de agua y aumento de la presión
Aumento de presión = Hipertensión
Hipertensión = Mayor Mortalidad cardiovascular

Cada vez hay más personas con hipertensión en los países industrializados, y se considera que la sal está involucrada en este aumento de la incidencia, pero lo cierto que no estamos consumiendo más sal que hace 70 años… En cambio si muchísima más azúcar y alimentos procesados. La hipertensión es una patología a combatir porque se relaciona con el síndrome metabólico y la mortalidad cardiovascular.

Pero este papel dañino de la hipertensión y las sal en la mortalidad cardiovascular se apoya en estudios que han sufrido sesgos y por tanto sus conclusiones son erróneas como aclara el post.


En este estudio (Effect of longer term modest salt reduction on blood pressure: Cochrane systematic review and meta-analysis of randomised trials)
Los autores concluyeron que:
1. Una modesta reducción en la ingesta de sal durante 4 o más semanas, causa una significativa y, desde un punto de vista poblacional, importante reducción en la presión arterial tanto en individuos hipertensos (5.4 mmHg) como normotensos (2.4 mmHg), irrespectivamente del sexo o grupo étnico.
2. La reducción de sal en la dieta también se asocia a un pequeño y fisiológico aumento en la actividad de Renina plasmática, de Aldosterona y de nor-adrenalina.
Menos sal = menor tensión arterial = menos mortalidad cardiovascular?

Ya en 1.972 y posteriormente en este artículo de 1.998, había estudios que cuestionaban los beneficios de la reducción de la sal en la dieta, debido al "precio a pagar" por dicha reducción: Elevación de renina, aldosterona y catecolaminas, con efectos dañinos sobre el corazón. Así como elevación de los triglicéridos y el colesterol.

La preocupación era la siguiente: podemos reducir la tensión arterial al reducir la sal en la dieta, pero hay un precio a pagar o una contrapartida, la respuesta del riñón, elevando hormonas contra-reguladoras como la Renina (3.6 veces) y la aldosterona (3.2 veces).

Los estudios NHANES I,II,III: Dietary sodium intake and mortality: the National Health and Nutrition Examination Survey concluyen "La asociación inversa entre el consumo de sodio y la mortalidad cardiovascular nos hace preguntarnos la poca probabilidad de una ventaja en la supervivencia con dietas pobres en sodio. Estos hallazgos destacan la necesidad de más estudios sobre la relación entre el sodio en la dieta y la mortalidad." Todos los estudios con alta potencia estadística y resultados estadísticamente significativos

En el NHANES III A mayor ingesta de sal... menor mortalidad cardiovascular y por cualquier causa.

En una revisión Cochrane, publicada en mayo de 2011 en el American Journal of Hypertension, se analizaron todos los estudios experimentales randomizados con casos y controles, con un seguimiento mínimo de 6 meses, en los que se comparaba la reducción en la ingesta de sal y las consecuencias en la mortalidad por cualquier causa y mortalidad de origen cardiovascular.

En los resultados, no vieron diferencias en los resultados finales (mortalidad) en la reducción de la sal ni en los normotensos ni en los hipertensos.
Pero lo preocupante es que, en los pacientes en Insuficiencia Cardíaca (Heart Failure), había un incremento de la mortalidad por cualquier causa en aquellos que formaron parte del grupo experimental al que le dijeron de tomar menos sal…

Tras ver varios de estos estudios, el Instituto de Medicine de la Academia Nacional, publicó en mayo de 2013 unas nuevas recomendaciones basándose en los resultados finales (infartos cardíacos, cerebrales y mortalidad total) de todos los estudios hechos hasta la fecha.

"La evidencia en resultados a nivel de salud no es consistente con los esfuerzos que fomentan disminuir la ingesta de sodio en la población general a sólo 1.500 mg/día (casi 4 g de sal)".

"para algunos grupos de poblaciones, algunos estudios indican que una baja ingesta de sodio puede llevar a mayor riesgo de efectos adversos para la salud, como en pacientes con insuficiencia cardíaca moderada o severa."

Es decir, para la mayoría de la gente, reducir la sal de su dieta no parece que haga nada malo o bueno, pero, especialmente para esos pacientes con Insuficiencia Cardiaca debemos ser muy, cuidadosos con los consejos que les damos, pues una dieta baja en sodio puede ser muy peligrosa para ellos.

Hay otros muchos razonamientos y estudios analizados en el post muy interesantes, pero las conclusiones en resumen:
Consumir un mínimo de 4 g de sodio al día (10 g de sal = 2 cucharaditas) protege de la mortalidad cardiovascular y por cualquier causa tanto a hipertensos como a normotensos.
En hipertensos, la ingesta de sodio diaria no debería sobrepasar de los 7 g de sodio (17,5 g de sal = entre 3 y 4 cucharaditas).
En personas con tensión arterial normal, se les debe "dejar en paz" y, siempre que hagan una dieta saludable, libre de comida procesada, se les deberá permitir que ingieran, sin límites, la cantidad de sal que su cuerpo les pida.

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