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  Aberrantes declaraciones sobre Atención Primaria de Antonio Burgueño, Director General de Hospitales de la CAM  
   
  2010-07-16  
 

“EL INCIERTO PAPEL DEL MÉDICO DE AP EN EL SISTEMA SANITARIO MADRILEÑO” SEGÚN EL DR. ANTONIO BURGUEÑO CARBONELL (Director General de Hospitales de la CAM.)

Martínez Fernández, C. Médico del SERMAS

CARTAS AL DIRECTOR

 

El día 27/05/2010 tuvo lugar la mesa redonda titulada “El papel del médico de AP en el Sistema Sanitario Madrileño”. En realidad no fue una Mesa redonda, sino más bien una Conferencia que se desarrolló en la sede Colegial del Ilustre Colegio de Médicos de Madrid. No quisiera ser desagradecido, pues de agradecer es que una personalidad de tamaña responsabilidad en la estructura Sanitaria Madrileña acuda al Colegio para dedicarnos su tiempo y sus reflexiones. Vaya pues mi agradecimiento por su amabilidad y disposición. Pero no por ello quiero dejar pasar por alto mi profunda crítica y desacuerdo absoluto con el contenido de dicha Conferencia, que dicho sea de paso y con el mayor de los respetos, tuvo escasísima vinculación el título de la Conferencia con el contenido de la misma. Es asombroso que una persona tan ilustre pueda tener ideas tan simples sobre lo que es la Atención Primaria en España y por ende en la Comunidad de Madrid. En repetidas ocasiones acusó al actual modelo estructural de AP de ser el responsable de la congestión y colapso de las Urgencias Hospitalarias y de ser un sistema estatalizado, obsoleto e inoperante. Basó sus razonamientos en varias ideas:

  • La AP de España y por supuesto de la CAM es modelo y paradigma de lo que no debe de ser la AP de un Sistema de Salud.
  • Los médicos están desmotivados, adocenados y su labor es principalmente burocrática.
  • Los “funcionarios públicos” de nuestros EAP incumplen groseramente horarios, son rácanos y escasamente competentes, pues…
  • … derivan a la Urgencia Hospitalaria indebidamente a sus pacientes (clientes) pudiendo y debiendo haber asumido y tratado la mayor parte de esos pacientes derivados.
  • Realizan poquísimas visitas domiciliarias (0.7/prof./día) siendo este dato, fiel reflejo de la burocratización y deshumanización de los profesionales sanitarios “funcionarizados”. La visita domiciliaria es un acto médico de incuestionable valor y debe “hipertrofiarse” si pretendemos mejorar la calidad de la relación médico-paciente.
  • En relación con esto, considera un enorme error la creación y proliferación de unidades de atención domiciliaria a pacientes terminales (ESAD) pues esa tarea (para él) es propia del médico de cabecera y es él quien debe desempeñarla.
  • La estructura de la AP en Áreas, Zonas básicas y Equipos de AP (EAP) es obsoleta y debe transformarse paulatinamente en un modelo de gestión más eficiente basado en la estructuración mucho más libre y próxima al cliente de pequeñas clínicas dirigidas por un grupo (7-8) Médicos Autónomos (no funcionariazados) que sean ellos quienes contraten a sus enfermeras, auxiliares de clínica y administrativos que consideren imprescindibles.
  • Estas clínicas serán más operativas que los actuales EAP y deberán dotarse de avances técnicos imprescindibles como son: Rx básico (placa de tórax y abdomen) ecografía abdominal (digestiva y renal) y ecocardiografía.
  • En un futuro cada vez más próximo ha de ser el paciente (cliente) quien decida quién debe ser su médico, quién su especialista y en qué Hospital quiere ser atendido. (El dinero sigue al paciente). Hay que romper de una vez con la cautividad del “usuario cautivo del Sistema Sanitario del Estado español”.
  • El copago (a punto de instaurarse) servirá para reconducir la caótica situación del Sistema Sanitario y especialmente la de la Atención Primaria basada en la inoperancia y el despilfarro.

Será el copago en sí mismo el que servirá para “reorientar” el Sistema y el que dará oportunidades de trabajo a un sin fin de personas quienes como nosotros desean retornar a la actividad asistencial, pues permitirá el florecimiento de clínicas “autogestionadas” por profesionales no “funcionarizados” y entusiastas verdaderos.

Al iniciar su exposición, el Dr. Burgueño nos avisó que pretendía darnos un enfoque realista de la situaciónde la AP, que podría parecer pesimista y que reservaría los últimos momentos de su disertación para dar un enfoque optimista final. Llegado este punto y faltando escasos veinte minutos para la finalización de “la Mesa” el Dr. Burgueño fue preguntado y requerido para que ampliase su enfoque “optimista de futuro”, pero no conseguimos que de su boca saliera ninguna otra idea que añadir a las ya referidas en este sucinto resumen. La valoración acerca de la charla del Dr. Burgueño y de sus ideas de corte liberal a ultranza y hospitalocentristas no puede ser más negativa. Al parecer no es la primera sino la tercera vez que se realiza esta charla, con mismo conferenciante e idéntico contenido. No se trata pues de improvisación irreflexiva sino de ideas tenazmente meditadas. Sorprende que no se encuentre a ningún experto médico que pueda hablar con más conocimiento y propiedad de la Atención Primaria y del médico de Atención Primaria. Sorprende e indigna que nuestro conferenciante, experto por otra parte en Sanidad Privada y en modelos de gestión privada de Hospitales de la red pública (que a modo de caballos de Troya tratan de implantarlos en la red pública hospitalaria), que alardea de ”no tener pelos en la lengua”, tenga unas ideas tan simples, tan poco científicas y tan rancias sobre la AP. Considero que el Dr. Burgueño es una persona inadecuada para hablar del tema objeto de la mesa redonda. Finalmente la visión miope del Dr. Burgueño, unida al desprecio generalizado hacia los profesionales del sistema público y hacia la estructura misma de la AP, incluidas las unidades de apoyo como las de Salud Mental o las ESADs, hacen de esta disertación una auténtica antología del disparate. Recuerdo como colofón final que para el Dr. Burgueño ser trabajador público es sinónimo de incompetencia, de incumplimiento horario, de corruptela-corrupción, de inoperancia, de caos, de despilfarro. Teniendo amigos como el Dr. Burgueño, al Sistema Público de Salud SERMAS no le hace falta tener enemigos.

… y nada más… ni nada menos. Agradecer a C. Martínez que haga públicas sus notas sobre la charla. Así, aprendemos todos.

José Luis Quintana, médico de familia

 
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